Invitación al cultivo de la convivencia

Nos hemos separado de nuestra esencia, ya no sabemos vivir por nosotros mismos, ni donde invertir nuestra energía, pues la invertimos en cualquier cosa, menos en conseguir nuestro alimento. Vamos al gimnasio, salimos a correr, miramos la televisión y nos dedicamos buena parte de nuestro tiempo a trabajar en cosas que muchas veces no tienen ningún sentido para nosotros mismos pero lo hacemos con la excusa de conseguir dinero; para comprar algo de comer en un supermercado, sin tener ni idea de donde viene y qué es realmente lo que comemos, y para satisfacer caprichos varios que rellenen nuestro vacío interior, productos de la desvinculación con nuestra naturaleza.

Pues sí, durante un larga temporada hemos dado señales de que algo en nuestro interior se ha corrompido. Estamos claramente en una guerra contra nosotros mismos.

El cambio climático bombardea las noticias, sin ser nadie consciente de lo que verdaderamente implica esta situación. Nos lo venden como un gran problema, al que pocos le preocupan.

Ahora los coches eléctricos, los envases de cartón, las placas solares y las hamburguesas sintéticas, se promocionan como la salvación. La gente ya no toma medidas por ella misma, sino que ha de haber un ente estatal que empuje a la sociedad a la dirección “correcta”, infoxicada por la propaganda, o atemorizada a base de multas y restricciones. No hacen falta linternas ni luces para poder ver en el estado que se encuentra la sociedad, tan arrítmica, manipulada, perdida, inconsciente y desvinculada de sí misma. El orden trae al desorden, y pintarlo todo de verde, no soluciona nada.

Creer que somos los dueños del universo y que podemos existir únicamente de nosotros mismos, es una ambición que nos ha dejado ciegos ante aquello que hace posible que estemos aquí; la vida…

La vida modifica el ambiente, y el ambiente modifica la vida. Nos hemos empesinado en querer tener el poder y hemos vivido como si fueramos los reyes, capaces de poder controlarlo todo, sacrificando los más preciados recursos de la tierra y destruyendo a todo aquel que se interpusiera en ese camino lleno de codicia y de desesperación de tenerlo todo. Nos creemos los más inteligentes, y la verdad, que parecemos los más tontos. Porque estamos hundiendonos entre nosotros

Cuál es la salvación?

Hay alguna salvación ? Y si la salvación de nosotros mismos, somos, efectivamente, nosotros mismos ? Recuperando esa conexión con nuestro interior y nuestra alma, recuperaremos también los vínculos que nos unen a la vida y por ende a la tierra. Un vinculo basado en el respeto y la confianza.

Entendernos como un ser viviente más, y no como un ente todopoderoso que merece atención especial del resto.

Que tiene unas necesidades directas con el ambiente y los diferentes elementos que lo rodean, dependiendo de muchas y diversas formas de vida que se encuentran en inter-conexión.

Ya no se trata de quien es mas fuerte, de quien es mas grande, ni de quien es más inteligente, se trata de unirnos y colaborar entre todos, porque la unión de la diferencia, hace la eficiencia.

Tampoco se trata de seguir el camino correcto, o el mejor visto. Lo bueno y lo malo son conceptos que no existen en el comportamiento de la natura.

Al igual lo que tenemos que hacer es tratar de seguir el camino del convivir con lo diferente, sin forzar los sucesos, dejar que se exprese la vida junto a nosotros, y que la vida misma vaya guiandonos por el camino que considere pertinente, pues en esa instancia, estrechamente relacionados con nuestro ambiente, las puertas de la naturaleza se abren de forma que en cada momento sabremos exactamente lo que tenemos que hacer.

No hay que imitar a la naturaleza, simplemente, dejemosla entrar a nuestras vidas!

Buscando así una vida, donde la represión es reprimida, el castigo castigado, la uniformidad desuniformizada, y la libertad liberada. Y a todo aquel que se nos cruce en el camino, en vez de tratar de apartarlo, le daremos la mano… para invitarlo al cultivo de la convivencia, donde nadie tiene corona y todos se expresan, donde no hay bien ni hay mal, y todos los diferentes pueden seguir su camino, en un sano acontecer.

Vivir es resurgir

Morir es ceder tu sitio al recién resurgido.

Vivir persiguiendo la inmortalidad, sin aceptar la muerte como la posible continuidad de la vida, es algo totalmente egoísta. La vida y la muerte conforman una unión vital, y deben convivir para que el equilibrio se mantenga. Es más, a mi modo de ver, la muerte, conceptualizada como el fin de todo, en la naturaleza es algo inexistente. Porque en la natura, nacemos y renacemos constantemente bajo distintas formas. En la natura, todos somos uno !

Y separarnos de ella, es separarnos de nosotros mismos.

Lucas Damonte, colaborador de CiutatSembrada

Comentarios

  1. Molt bé Lucas. Comparteixo la teva visió hol.lística. Rousseau tb ho aplaudiria... 💪

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